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Un juego que te pide que esperes cuatrocientos días

septiembre 26, 2026
Un juego que te pide que esperes cuatrocientos días

Casi todo lo que se te ofrece para el rato libre está diseñado para que no te vayas. La serie que empieza el capítulo siguiente sola. La aplicación que te avisa de que llevas dos días sin entrar. El juego que te da una recompensa cada pocos minutos para que sigas ahí.

Hay uno que hace justo lo contrario, y por eso quería contártelo.

Cuatrocientos días

Se llama The Longing. Manejas a un sirviente pequeño que vive en una cueva bajo tierra. Su rey duerme y le ha dicho que lo despierte cuando pasen cuatrocientos días.

Cuatrocientos días de verdad. De los del calendario. El tiempo corre con el juego cerrado y con el ordenador apagado, mientras tú trabajas, duermes o te vas de viaje.

No hay forma de acelerarlo haciendo las cosas mejor o más rápido. Solo pasa.

Lo que hay dentro

THE LONGING Official Game Trailer▶
THE LONGING Official Game Trailer · canal Studio Seufz. Al pulsar se carga el reproductor de YouTube.

Poco, y esa es la idea.

Una cueva por la que caminar despacio. Una araña que está tejiendo su tela y tardará semanas en terminarla. Una estalactita que algún día caerá. Hierba que crece.

Puedes entrar un rato, mirar cómo va la araña, y salir. Y volver dentro de quince días para ver que ha avanzado un poco.

Lo que le pasa a quien lo juega

Al principio, impaciencia. Es inevitable: vienes acostumbrada a que las cosas respondan cuando las tocas, y aquí no responde nada.

Después, otra cosa. Se convierte en un sitio al que se vuelve. Un rincón que existe aunque no estés, que sigue su curso sin ti, y que no te reclama.

Hay quien lo dejó instalado un año entero y lo abría de vez en cuando, como quien riega una planta que crece muy despacio.

Y luego está la otra manera de jugarlo

Porque también hay gente que se propuso terminarlo cuanto antes, y lo consiguió: alguien hizo pasar esos cuatrocientos días en poco más de treinta y cuatro horas seguidas, buscando por toda la cueva las tres cosas que descuentan tiempo del reloj.

Las dos formas de jugar dicen algo. Una se pregunta cómo salir de aquí cuanto antes. La otra se queda a ver cómo termina la tela.

Y entre esas dos formas de estar en una cueva vacía cabe casi todo lo que hacemos con las tardes.

Si te apetece probarlo

No hace falta que te comprometas a cuatrocientos días. Ábrelo una tarde, baja a la cueva, camina un rato sin buscar nada y cierra.

Si dentro de dos semanas te acuerdas de la araña, es que era para ti.