
Quién puede pedir la baja menstrual de dos días al mes en Montenegro es una pregunta que empieza en una cocina cualquiera, a las siete de la mañana, con una bolsa de agua caliente apretada contra el vientre y el móvil en la otra mano, buscando las palabras para escribir al trabajo. Hay mujeres que conocen esa mañana de memoria, una vez al mes, desde hace años. Para algunas de ellas, en Montenegro, la ley acaba de cambiar.
Lo habrás visto en algún vídeo de buenas noticias: Montenegro aprueba la baja menstrual, dos días pagados al mes. Es cierto. Pero la letra pequeña importa, y mucho, porque la ley no es para todas.
Quién puede pedir la baja menstrual de dos días al mes en Montenegro
El Parlamento de Montenegro aprobó a finales de julio de 2026, con apoyo unánime, una reforma de su Ley de Seguro de Salud. La había propuesto en marzo una diputada independiente, Jevrosima Pejović, en vísperas del Día de la Mujer.
La reforma reconoce hasta dos días pagados al mes a las mujeres con dismenorrea secundaria diagnosticada. Dicho sin tecnicismos: reglas muy dolorosas que tienen una causa médica detrás, identificada por un ginecólogo. Según la prensa regional, entran en ese grupo, entre otras:
- La endometriosis.
- Los miomas uterinos.
- Los pólipos endometriales.
- Las inflamaciones de los ovarios.
- El síndrome de ovario poliquístico.
La ley lo trata como un estado especial de incapacidad temporal para trabajar, es decir, como una baja médica con nombre propio. Las crónicas publicadas hasta ahora no precisan qué porcentaje del sueldo se cobra esos días ni si lo paga la empresa o el fondo de salud.
Lo que no cubre
La regla dolorosa sin un diagnóstico detrás, la llamada dismenorrea primaria, que es la más frecuente, queda fuera. Una mujer que pasa dos días encogida cada mes pero no tiene ninguna de esas patologías confirmadas no puede acogerse a la baja.
El cuello de botella está en la consulta
Para pedirla hace falta lo que en muchos lugares tarda en llegar: un diagnóstico. La endometriosis, por ejemplo, es famosa por tardar años en confirmarse. En agosto, el medio de investigación Balkan Insight publicaba un reportaje con un título que lo resume: la ley no funcionará sin más ginecólogos. Contaba también otra preocupación que sale siempre que se habla de estas medidas, la de que haya empresas que miren con otros ojos a quien la pide.
Un camino que España ya había abierto
Montenegro es el primer país de los Balcanes occidentales en dar este paso, pero no el primero de Europa. España lo hizo en 2023 con la Ley Orgánica 1/2023, que define la «menstruación incapacitante secundaria» como la incapacidad derivada de una dismenorrea causada por una patología previamente diagnosticada, y la reconoce como una situación especial de incapacidad temporal. Portugal la siguió en 2025, con hasta tres días seguidos al mes para quien tiene endometriosis o adenomiosis diagnosticadas, según recoge Balkan Insight.
Las tres leyes comparten la misma lógica: lo que reconocen es una enfermedad diagnosticada que se vuelve incapacitante con la regla, y la regla dolorosa por sí sola se queda fuera. Montenegro le pone, además, un tope de dos días.
Vuelve a la cocina de las siete de la mañana. Para la mujer de la bolsa de agua caliente con un diagnóstico de endometriosis en el cajón, en Montenegro el mensaje al trabajo ya puede ser otro. Para la que todavía espera cita con el ginecólogo, de momento, sigue siendo el mismo.