
Cómo entrenar el oído en inglés con series es algo que se aprende de noche, con el portátil caliente sobre las rodillas, la luz apagada y una taza que se enfría en la mesilla. Has elegido la serie que te gusta. Has puesto la versión original. Y a los diez minutos, sin saber muy bien cuándo, has vuelto a poner los subtítulos en español, porque los personajes hablan deprisa, se pisan, murmuran, y tú querías saber qué pasaba.
Le pasa a casi todo el mundo. Lo bueno es que hay otra manera de sentarse delante de la misma serie.
Lo que el oído no encuentra
Lees inglés sin esfuerzo. Lo que se te escapa al escucharlo son, sobre todo, las palabras pequeñas. En 2008, el investigador John Field estudió qué captaban los estudiantes de nivel intermedio al escuchar inglés y publicó en TESOL Quarterly que reconocían las palabras gramaticales (artículos, preposiciones, auxiliares) bastante peor que las que llevan el significado. Pasaba con estudiantes de lenguas maternas distintas y de niveles distintos.
Tiene una explicación sencilla. En el inglés hablado, esas palabras se encogen. «Going to» se convierte en «gonna»; «a cup of tea» suena con la «a» y el «of» idénticas, apenas un soplo. Ese soplo tiene nombre, schwa, y BBC Learning English lo llama el sonido más común de todo el idioma. Tu oído busca palabras enteras, como las has visto escritas, y le llegan fragmentos.
Cómo entrenar el oído en inglés con series: subtítulos en inglés
El primer cambio es pequeño y cuesta: quitar los subtítulos en español y poner los subtítulos en inglés.
Hay un experimento que lo respalda. En 2009, Holger Mitterer y James McQueen, del Instituto Max Planck de Psicolingüística, sentaron a un grupo de neerlandeses ante vídeos en inglés con acento escocés o australiano, acentos que no conocían. Unos los vieron con subtítulos en neerlandés, otros con subtítulos en inglés y otros sin subtítulos. Después tenían que repetir fragmentos nuevos de esos acentos. Según el artículo, publicado en PLoS ONE, quienes habían visto los vídeos con subtítulos en inglés lo hicieron mejor; quienes los habían visto en su propio idioma, peor.
La explicación de los autores es bonita de tan lógica: el subtítulo en la lengua original le dice al oído qué palabras está oyendo, y con eso aprende cómo suenan. El subtítulo en tu idioma, en cambio, se pone en medio.
Hay otro estudio que mira la misma costumbre desde las palabras. Elke Peters y Stuart Webb comprobaron en 2018, en Studies in Second Language Acquisition, que ver un solo programa completo de televisión en inglés bastaba para que estudiantes neerlandófonos aprendieran palabras nuevas sin proponérselo, y que aprendían más las que salían a menudo y las que se parecían a su idioma.
Una escena al día, en voz alta
El segundo cambio es más íntimo, y al principio da un poco de vergüenza. Se llama shadowing, que podría traducirse como «hacer de sombra»: escuchar una frase y repetirla casi a la vez, pegada a la voz original, con su ritmo, sus pausas y sus palabras encogidas.
Yo Hamada lo puso a prueba con 43 estudiantes de inglés de una universidad pública japonesa, a lo largo de nueve clases. En su estudio, publicado en Language Teaching Research, la percepción de los sonidos mejoró tanto en el grupo de nivel bajo como en el intermedio, aunque la comprensión de las preguntas tipo examen solo subió en el grupo de nivel bajo. Su conclusión práctica es prudente: la técnica sirve, sobre todo, para lo más básico de escuchar, que es separar y reconocer los sonidos.
Llevado al sofá, puede ser algo así:
- Elige una escena corta, de un minuto como mucho. Mejor una conversación tranquila que una persecución.
- Mírala una vez con subtítulos en inglés, solo para entenderla.
- Vuelve atrás. Pausa después de cada frase y dila en voz alta, imitando la manera, no solo las palabras.
- Cuando la tengas, intenta decirla a la vez que el personaje, como su sombra.
- Al final, mírala sin subtítulos. Ese es el momento de notar lo que ha cambiado.
Lo que conviene escuchar con atención
Algunas cosas aparecen en casi cualquier serie y merece la pena reconocerlas:
- Gonna, wanna, gotta. Son «going to», «want to» y «(have) got to» dichas deprisa. Los diccionarios para estudiantes, como el Oxford Learner’s, las marcan como informales y recomiendan no escribirlas salvo para reproducir lo que alguien dice. En la boca de un personaje, en cambio, son lo normal.
- Palabras que se pegan. «An egg» suena como una sola palabra. La BBC lo explica en su episodio sobre el enlace entre consonante y vocal.
- Sonidos que no están. La t de «can’t» desaparece muchas veces entre consonantes: «I can’t do it» se dice casi sin ella, según el episodio de la BBC sobre la elisión de la t.
Sin prisa
Nada de esto funciona en una noche. Funciona como funcionan las cosas que se hacen a diario: una escena hoy, otra mañana, la misma tres veces si hace falta. Hay series que se ven para saber qué pasa y series que se escuchan para aprender a oír, y la segunda manera pide otro ritmo, más lento, con pausas y vueltas atrás.
Una noche cualquiera, con la taza ya fría en la mesilla, un personaje dirá algo deprisa, entre dientes, y lo entenderás sin haber leído nada.