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César Moro
(1903-1956) PDF Imprimir E-mail
Escrito por ARDA Asociacion   
24.12.2006


Il faudrait avoir mille vies para jour et les immoler journellement.

On donne tout pour rien avoir. Tojours a recommencer. C`est le

prix de la vie merveilleuse. Mensonge de la raison, del`expérience.

 Une vie n`explique rien. Tout est si loin, vient de si loin et s`en

va si loin. L`apparence qui s`élogine me fue[1].

Disolución de opuestos en la poesía de César Moro

(fragmento)

 

La obra poética de César Moro ha superado con creces la idea de una simple rebeldía frente a cualquier clase de tradición histórica, social o “realista”. Toda relación –sea radical, opuesta o íntima- supone un proceso continuo y religioso en el sentido amplio del término. En los textos del poeta peruano las raíces son más hondas aún: datan de un acercamiento al pensamiento mítico y a la magia (entendamos magia por la relación primigenia del hombre con el universo; oscura en nuestros tiempos). Cada poema abarca constantes entradas y salidas. César Moro mezcla, fusiona, desmitifica. No nos ofrece una trascendencia, nos muestra la forma en la que se diluyen las antinomias y se reconoce a lo otro como una parte de lo mismo.

                                                       (Mauro Marino Jiménez. De Actas del Coloquio Internacional César Moro y el surrealismo en América Latina)


A VISTA PERDIDA

No renunciaré jamás al lujo insolente al desenfreno suntuoso de pelos

              como fasces finísimas colgadas de cuerdas y de sables

Los paisajes de la saliva inmensos y con pequeños cañones de

              plumas-fuentes

El tornasol violento de la saliva

La palabra designando el objeto propuesto por su contrario

El árbol como una lamparilla mínima

La pérdida de las facultades y la adquisición de la demencia

El lenguaje afásico y sus perspectivas embriagadoras

La logoclonia el tic la rabia el bostezo interminable

La estereotipia el pensamiento prolijo

El estupor

El estupor de cuentas de cristal

El estupor de vaho de cristal de ramas de coral de bronquios y de

                plumas

El estupor submarino y terso resbalando perlas de fuego impermeable

                a la risa como un plumaje de ánade delante de los ojos

El estupor inclinado a la izquierda flameante a la derecha de columnas

                de trapo y de humo en el centro detrás de una escalera

                vertical sobre un columpio

Bocas de dientes de azúcar y lenguas de petróleo renacientes y

                 moribundas descuelgan coronas sobre senos opulentos bañados

                 de miel y de racimos ácidos y variables de saliva

El estupor robo -de estrellas gallinas limpias labradas en roca y tierna

                 tierra firme mide la tierra del largo de los ojos

El estupor joven paria de altura afortunada

El estupor mujeres dormidas sobre colchones de cáscaras de fruta

                 coronadas de cadenas finas desnudas

El estupor los trenes de la víspera recogiendo los ojos dispersos en

                 las praderas cuando el tren vuela y el silencio no puede seguir

                 al tren que tiembla

El estupor como ganzúa derribando puertas mentales desvencijando

                la mirada de agua y la mirada que se pierde en lo umbrío de la

                madera seca Tritones velludos resguardan una camisa de mujer

                que duerme desnuda en el bosque y transita la pradera limitada

                por procesos mentales no bien definidos sobrellevando

                interrogatorios y respuestas de las piedras desatadas y feroces

                teniendo en cuenta el último caballo muerto al nacer el alba de

                las ropas íntimas de mi abuela y gruñir mi abuelo de cara a la

                pared

El estupor las sillas vuelan al encuentro de un tonel vacío cubierto

                de yedra pobre vecina del altillo volador pidiendo el encaje y

                el desagüe para los lirios de manteleta primaria mientras una

                mujer violenta se remanga las faldas y enseña la imagen de la

                Virgen acompañada de cerdos coronados con triple corona y

                moños bicolores

La medianoche se afeita el hombro izquierdo sobre el hombro derecho

                crece el pasto pestilente y rico en aglomeraciones de minúsculos

                carneros vaticinadores y de vitaminas pintadas de árboles de

                fresca sombrilla con caireles y rulos

Los miosotis y otros pesados geranios escupen su miseria

El grandioso crepúsculo boreal del pensamiento esquizofrénico

La sublime interpretación delirante de la realidad

No renunciaré jamás al lujo primordial de tus caídas vertiginosas

                oh locura de diamante

 

                                                           (De La tortuga ecuestre)



[1] “Sería preciso tener mil vidas por día e inmolarlas diariamente. Se da todo para no tener nada. Siempre volviendo a empezar. Es el precio de la vida maravillosa. Mentira de la razón, de la experiencia. Una vida no explica nada. Todo está tan lejos, viene de tan lejos y tan lejos va. La apariencia que se aleja me mata” (Traducción de José Ignacio Uzquiza)